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Nuevas hormiguitas se suman a ala gran familia de Radio María Paraguay, son de la ciudad de Areguá y a ellos los visitamos esta semana.
Si vos querés ser hormiguita, podés llamarnos al 0983 30 20 29 y conversá con Gabriela Rivas, nuestra promotora para agendar una visita a tu comunidad.
¡Sumate a la gran familia!


Compartimos contigo el Mensaje del Santo Padre Francisco para esta Cuaresma, que es un tiempo de preparación par celebrar el misterio Pasual. A continuación, el texto completo.

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

Trasmitimos la Santa Misa desde la Parroquia San Blas el pasado 3 de febrero, ubicado en la ciudad de Itá para compartir la Fiesta del obispo y mártir, patrono del Paraguay. La celebración estuvo presidida por Mons. Joaquin Robledo, obispo de la diócesis de San Lorenzo y en ella concelebraron sacerdotes de la diócesis, entre ellos, nuestro director el P. Vicente Segovia.
Estuvieron presentes también hormiguitas de la emisora de la Virgen y nos encontramos con decenas de oyentes que participaron de la fiesta eucarística.

Visitamos la ciudad de Areguá para compartir con los oyentes la Fiesta Patronal de Nuestra Señora de la Candelaria. Trasmitimos  la Santa Misa que fue presidida por Mons. Edmundo Valenzuela.

Además, compartimos el programa “Club Radio María” en el que recibimos la visita de Mons. Edmundo, antes de la celebración eucarística, y escuchamos el testimonio de los oyentes de la ciudad, e interactuamos a través de las llamadas y los mensajes. 

 

Compartimos con los oyentes las vivencias del Encuentro Nacional de Jóvenes de la Divina Misericordia. 
Hablamos de Radio María e invitamos a los jóvenes a sumarse al voluntariado.

¿Querés ser parte del Escuadrón Hotmiga?
Ponete en contacto al 0983 30 20 29, con nuestra promotora Gabriela Rivas

Visitamos la ciudad de Belén, departamento de Concepción. Allí participamos de la Santa Misa en la Parroquia Nuestra señora Señora de la Paz. La misma fue presidida por nuestro director el P. Vicente Segovia.

También hablamos de la radio, e invitamos a los fieles a que recién para que pronto Radio María salga al aire en esta localidad, donde toda la parte de recursos técnicos ya está lista pero nos falta la frecuencia. Sigamos orando!

 

Según la liturgia de la Santa Iglesia Católica, el día 1º de enero se conmemora la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. De esta manera, el año se inicia bajo el patrocinio de Aquella que, por el poder del Espíritu Santo, engendró en su claustro virginal al Verbo Encarnado. En efecto, la Maternidad Divina es el mayor privilegio mariano, pues es él el origen de todos los otros inefables dones con los cuales la Virgen Santísima fue profusamente agraciada por la Providencia.

Madre e Hijo: un único pensamiento

De hecho, Nuestra Señora fue destinada desde toda la Eternidad para ese noble privilegio. Afirma la Teología que el Señor, en el momento - si es que en la Eternidad se pueda hablar en momento - en que planeó la Creación del mundo, tuvo como Supremo Modelo ya el Verbo que se encarnaría. Una vez que la naturaleza humana que el Verbo recibiría sería engendrada en María y por María, no se puede separar lo que sería engendrado de Aquella que engendraría. Luego el pensamiento divino referente al Verbo Encarnado y su Madre constituyó para Dios en la Eternidad un único pensamiento, del cual procedió el plan para la creación de todos os seres restantes.

El Verbo Encarnado y su Santísima Madre, fueron la Divina Forma utilizada por el Señor para dar origen a todo lo creado.

Inmaculada, porque Madre de Dios

Antes que el Verbo se encarnase, evidentemente tendría que nacer María Santísima, y fue teniendo en vista la Divina Maternidad que Nuestra Señora fue concebida sin pecado original, a fin de que el Verbo que limpiaría el pecado del mundo fuese engendrado en un receptáculo donde nunca hubiese habido la menor sombra, el menor resquicio de ofensa a Dios, el cual no hubiese por ningún momento, por menor que fuese, sido esclavo de Satanás.

Para ser Madre de Dios, la perpetúa virginidad

Fue, también, teniendo en vista la Divina Maternidad que la Providencia quiso mantener perpetuamente la Virginidad de Nuestra Señora, inspirando en Su Inmaculado Corazón el voto de virginidad. Así, el Verbo de Dios fue engendrado en su seno sin concurso de varón, por la fuerza del Espíritu Santo. En el momento de dar a luz, tal virginidad se mantuvo milagrosamente intacta, permaneciendo ella incólume después del parto, una vez que la posterior convivencia entre María y José sería marcada por una perfecta castidad. ¿Cuál es el motivo de un tal privilegio? A fin de que Nuestra Señora, además del sublime don de la maternidad, poseyese el inefable privilegio de la virginidad. También, y sobre todo, para que ese tabernáculo utilizado por el Señor, y tornado sagrado por ello, no fuese por más ninguna criatura profanado.

Madre de Dios y Madre de los hombres

Siendo Madre de Dios, Nuestra Señora se tornó, también, Madre de los hombres. Consintiendo que fuese engendrado en sí el Redentor de la Humanidad que por su preciosísima Sangre nos engendraría para la Vida Sobrenatural, se tornó Ella la Nueva Eva, la Nueva Madre de todos los vivientes, de aquellos que viven la verdadera vida que consiste en la participación de la naturaleza divina, y para los cuales está destinado el galardón eterno de la convivencia con el propio Dios.

Madre del Redentor y Corredentora

En el Evangelio de San Juan encontramos a María y el Discípulo amado a los pies de la Cruz del Señor. Nuestra Señora estaba de pie, significando su total adhesión al sacrificio de su Hijo, su profunda comprensión de lo que estaba pasando. Incluso siendo dolorosísimo su sufrimiento, Nuestra Señora ofrecía al Padre, de un modo sacerdotal, el Fruto de su vientre, tornándose, como consecuencia de su Divina Maternidad y de un modo voluntario, la Corredentora del género humano.

Maternidad Divina y Pentecostés

Fue por la Maternidad Divina que Nuestra Señora se tornó Esposa del Divino Espíritu, con el cual de un modo castísimo engendró al Verbo Encarnado. Fue por consecuencia de tal divino desposorio que la Virgen Santísima obtuvo para los Apóstoles, en Pentecostés, después de diez días de intensa oración, el descenso del mismo Espíritu de Amor como lenguas de fuego, a fin de llenar sus corazones de entusiasmo y fuerza, además de otros extraordinarios dones, para que estuviesen aptos a cumplir su mandato de anunciar el Evangelio

Madre de Dios asunta a los Cielos, Reina y Medianera de todas las gracias

Después de haber subido a los Cielos en cuerpo y alma, Nuestra Señora fue coronada por la Santísima Trinidad como Reina de toda la Creación, tornándose de esta manera, la Medianera de todas las gracias. Convenía realmente que Aquella que engendró en su purísima carne el Verbo hecho Hombre terminase Sus días aquí en la tierra sin pasar por la corrupción de un cuerpo tan sagrado. De ahí proceden el augusto privilegio de la Asunción de María, y de su coronación como Reina del Universo, por ser verdadera Madre de Cristo, Nuestro Señor y Rey.

El Primer Día de la Nueva Creación

Arriba están enumerados los principales privilegios de Nuestra Señora y como todos ellos tienen su origen en la Maternidad Divina. El hecho de Nuestra Señora ser Madre de Dios, y todo lo demás que viene como consecuencia, no significa un conjunto de divinos beneplácitos solamente para Ella. También nosotros somos beneficiados por esto. Nuestra Señora está en el origen de nuestra salvación. Ella es nuestra verdadera Madre en el orden sobrenatural. Estando en el Cielo, es también Ella nuestra más eficaz intercesora junto a Dios, su Padre, su Hijo y su Esposo. Por eso, conviene sobremanera que la fecha reservada para conmemorar María como Madre de Dios sea el primer día del año, para recordarnos que la figura de la Santísima Virgen está profundamente relacionada con el primer día de la Nueva Creación, la cual se inició en Su purísimo claustro.

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace

http://es.gaudiumpress.org/content/84592-La-Maternidad-Divina--origen-de-todos-los-privilegios-marianos-#ixzz54FmfyjD5

El pasado 29 de diciembre se realizó el sorteo de la Gran Rifa Aniversario de Radio María en el predio de la emisora, con presencia de la escribana pública Gladys Ortiz.

Además estuvieron presentes nuestro director, el P. Vicente Segovia y el presidente Don Víctor Duarte.

Comenzamos a las 20 hs, animados con las alabanzas de jóvenes de Mariano Roque Alonso, en compañía de los oyentes que vinieron a participar del momento.

Aquí podemos ver a algunos de los ganadores que ya vienen a retirar sus premios.

 


Premio 10: Sra. Norma Díaz con

la Cocina

Premio 18: Sr. Agustín, el abuelos de

Montserrat González, con el mueble de

dormitorio.

Premio 22: Néstor Guilén con la licuadora, 

Jarra y vasos

Premio 21: Mixtera con Juego de

Tazas para el Sr. Carlos Vargas

 15- Imagen de la Virgen María para

Florencia Brítez.

La reitiró el Sr. Brítez, su esposo. 

Premios 17: Mueble de Cocina para Domingo Florentín

 Premio 3: Jazmín Echeverría con los

Gs. 5 millones

Premio 6: Sommier para María Luci Mongelós

Premio 8: Televisor LED para Carlos Ferreira

Premio 7: Heladera para Raúl Figueres

Premio 9: Waldir Domínguez recibió

la computadora. 

 

Premio 19: Cama con colchón para Victor Fleitas


Premio 23: Héctor Ramírez con la

Hervidora y Termo.

 

 

 


Premio 27: Termo forrado de Radio María para Milciades González

 

 

 

Premio 26: Minicomponente para CrescenciaRodríguez. Su hijo, Jhony

Quiñónez,vino a retirarlo. 

 

Premio 1: La Sra. Haydée Calliz, junto con el P. Vicente Segovia, nuestro director. 

Nos cuenta doña Josefina, oyente de la ciudad de Limpio:

"Hace mucho que escucho Radio María y me encanta.Toda mi famiia escucha.

Nos cambió totalmente la vida, más me gusta lo que es el horario de los niños `Lucecitas de fe` y de la Santa Misa". 

Escucha hace más de 10 años, y es hormiguita de la emisora de la Virgen.

Para celebrar en familia, te proponemos estas dos opciones de oración. Que tengas y celebres una verdadera y Feliz Navidad!

 

Opción 1. Oración para celebrar la Nochebuena.

Lector 1: Querido Padre, Dios del cielo y de la tierra:

En esta noche santa te queremos dar gracias por tanto amor. Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar. Gracias por las personas que trabajan con nosotros.

Bendícenos en este día tan especial en el que esperamos el nacimiento de tu Hijo. Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño Jesús con amor, con alegría y esperanza. Estamos aquí reunidos para adorarlo y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras vidas.

Hoy al contemplar el pesebre recordamos especialmente a las familias que no tienen techo, alimento y comodidad. Te pedimos por ellas para que la Virgen y San José les ayuden a encontrar un cálido hogar.

Lector 2:
Padre bueno, te pedimos que el Niño Jesús nazca también en nuestros corazones para que podamos regalarle a otros el amor que Tu nos muestras día a día. Ayúdanos a reflejar con nuestra vida tu abundante misericordia.
Que junto con tus Ángeles y Arcángeles vivamos siempre alabándote y glorificándote.

(En este momento alguien de la familia pone al Niño Jesús en el pesebre o si ya esta allí se coloca un pequeño cirio o velita delante de El).

Lector 3:
Santísima Virgen Maria, gracias por aceptar ser la Madre de Jesús y Madre nuestra, gracias por tu amor y protección. Sabemos que dia a dia intercedes por nosotros y por nuestras intenciones, gracias Madre.

Querido San José, gracias por ser padre y protector del Niño Jesús, te pedimos que ruegues a Dios por nosotros para que seamos una familia unida en el amor y podamos ser ejemplo de paz y reconciliación para los demás.
Amén

Rezar: 1 Padre Nuestro, 1 Ave Maria, 1 Gloria.

Fuente: AciPrensa.com

 

Opción 2: Oración para bendecir los alimentos en Nochebuena

 

Hoy, Nochebuena, tenemos, de manera especial y como centro de nuestra familia a Jesucristo, nuestro Señor.

Vamos a encender un cirio en medio de la mesa para que ese cirio nos haga pensar en Jesús y vamos a darle gracias a Dios por habernos enviado a su Hijo Jesucristo.

Gracias Padre, que nos amaste tanto que nos diste a tu Hijo.
Señor, te damos gracias.

Gracias Jesús por haberte hecho niño para salvarnos.
Señor, te damos gracias.

Gracias Jesús, por haber traído al mundo el amor de Dios.
Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que Dios nos ama y que nosotros debemos amar a los demás.
Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que da más alegría el dar que el recibir,
Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que lo que hacemos a los demás te lo hacemos a Ti.
Señor, te damos gracias.

Gracias María, por haber aceptado ser la Madre de Jesús.
María, te damos gracias.

Gracias San José, por cuidar de Jesús y María.
San José, te damos gracias.

Gracias Padre por esta Noche de Paz, Noche de Amor, que Tú nos has dado al darnos a tu Hijo, te pedimos que nos bendigas, que bendigas estos alimentos que dados por tu bondad vamos a tomar, y bendigas las manos que los prepararon, por Cristo Nuestro Señor,

Amén.

Fuente: es.catholic.net