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Obispo asume en San Lorenzo

En una cálida tarde, Mons. Joaquín Robledo llegó a la explanada de la Catedral de San Lorenzo donde tomó posesión de la diócesis frente a cientos de fieles que se congregaron en las afueras del templo.

Allí recibió las llaves de la ciudad por parte del intendente local. Luego besó el Cristo Crucificado en signo de entrega a Jesús muerto en la Cruz. La paraliturgia continuó con la aspersión con el agua bendita, con la que se bendijo él y a los fieles. Posteriormente, ingresó con el Administrador Diocesano, Mons. Digno Benítez, y el Colegio de Consultores (sacerdotes que acompañan al obispo en su labor pastoral) al interior del templo para un momento de adoración eucarística. Luego se dio inicio a la Santa Misa.

Como es indicado en el derecho canónico, el Nuncio de Su Santidad, Su Excelencia Mons. Eliseo Antonio Ariotti, leyó la Bula Papal en la ceremonia que en principio fue presidida por Mons. Edmundo Valenzuela, arzobispo Metropolitano. Luego de otorgarle el báculo como signo del Buen Pastor, obispos y sacerdotes lo saludaron. Los presbíteros y los fieles se comprometieron a guardar obediencia al nuevo obispo.

En la homilía, Mons. Joaquín enfatizó en poner a Cristo como centro de la vida de cada uno. Puso como ejemplo a la Santísima Virgen María y al diácono mártir San Lorenzo. Escuchemos:

Cientos de fieles se congregaron desde tempranas horas, participaron de la Fiesta Eucarística y aplaudieron con alegría a su nuevo pastor.

Monseñor Joaquín tiene 65 años de edad, de los cuales lleva 40 en el sacerdocio. Fue ordenado el 25 de diciembre de 1975. El religioso cursó estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Metropolitano y posteriormente consiguió su licenciatura en Filosofía en la Universidad Católica de Asunción y en Ciencias Religiosas en el Instituto Superior de Teología.

Fue vicario de la jurisdicción eclesiástica donde gobierna hoy, ya desde su creación. El 18 de abril de 2007 se lo designó administrador diocesano.En el 2008 fue vicario general y al año siguiente recibió la ordenación episcopal para guiara al pueblo de Carapeguá hasta que el Santo Padre dispone trasladarlo nuevamente a la diócesis de San Lorenzo.